CONSUMADO ES


“Cuando Jesús hubo tomado vinagre, dijo;
Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza
Entrego el Espíritu”.
(Juan 19:30)


Hermanos quisiera llamar su atención en esta tarde a esta expresión de nuestro Señor Jesucristo antes de morir, antes de entregar su espíritu por cada uno de nosotros, a menudo pasamos por este pasaje sin llegar a imaginar realmente lo que significo esas palabras de nuestro Señor Jesucristo.

Comencemos a ver el contexto de este versículo. Unas horas antes, nuestro Señor comenzaba a cargar su cruz, unas horas antes el Señor caminaba camino al Gólgota para ser crucificado, hace unas horas antes el Señor había sido humillado de manera impresionante, siendo vestido con ropa púrpura y había sido golpeado, escupido, escarnecido, burlado, azotado, maltratado para que finalmente fuese crucificado en aquella cruz.
Pero su sufrimiento no termino allí, si no que en la misma cruz, le traspasaron, se seguían burlando de el, le injuriaban, echaron suertes sobre sus ropas y vio como su pueblo, su amada nación, sus amados hijos le rechazaban de la manera mas cruel que un hombre pudiese imaginar.

1- ) El sufrimiento del Señor fue completo

Nosotros sabemos que como hombres (de manera genérica) estamos creados a su imagen y semejanza y que somos similares a Dios en que estamos compuestos de Espíritu, alma y cuerpo. El sufrimiento del Señor Jesucristo fue de esa misma manera, todo comenzó en su espíritu (Juan 13:21) allí en la cena con sus discípulos.

Luego fue su alma la que se conmovió en gran manera allí en el huerto de Getsemani (Mateo 26:38) para finalizar en la cruz con la mutilación de su cuerpo. Fue azotado, escupido, traspasado, golpeado en gran manera.

2- ) ¿Qué quiso decir el Señor al decir “Consumado es”?

Allí en el clímax de su vida, a los 33 años de vida aproximadamente, allí en la cruz, Jesucristo dijo “Consumado es”. Cuando el Señor dijo consumado es, en primer lugar dijo:

Su vide en obediencia perfecta había sido consumada;

Su humillante vida de humano, su vida en cuerpo de carne, el tiempo fuera de su deidad, fuera de su gloria había sido consumada, la humillación de vivir como uno de nosotros había sido consumada, ahora, Era necesario, para que el hombre pudiera ser salvado, que se guardara la ley de Dios, pues ningún hombre puede ver el rostro de Dios a menos que sea perfecto en justicia. Cristo se comprometió a guardar la ley de Dios por Su pueblo, a obedecer cada uno de Sus mandamientos, y a preservar intactos cada uno de Sus estatutos. Durante todos los primeros años de Su vida, Él obedeció en privado, honrando a Su padre y a Su madre; durante los siguientes tres años, Él obedeció a Dios públicamente, gastándose y siendo gastado en Su servicio, al punto que si quisieras saber cómo sería un hombre cuya vida está plenamente conformada a la ley de Dios, puedes verlo en Cristo, pues el cumplió la ley en su totalidad y sin pecado alguno. “DESCANSO PARA AQUEL QUE SUFRIO TAL CONTRADICCION DE PECADORES”







Todos los sacrificios tipo de la antigua ley judía fueron abolidos y también fueron explicados.

Juan el bautista tenia claro este propósito de Dios al hacerse hombre y habitar entre nosotros cuando dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” Jesucristo fue el sacrificio perfecto. Se terminaron en Él. ¿Se podrían imaginar por un minuto a los santos en el cielo? Desde los tiempos de Noé, Abraham, Isaac, y Jacob, ellos contemplan altares humeantes, señales del hecho que el hombre es culpable, y los espíritus ante el trono dicen: "Señor, ¿cuándo terminarán los sacrificios? ¿Cuándo no se derramará ya más sangre?" El ofrecimiento de sacrificios sangrientos aumenta pronto. Ahora son llevados a cabo por hombres ordenados para ese propósito. Aarón y los sumos sacerdotes, y los levitas, cada mañana y cada tarde ofrecen un cordero, mientras que grandes sacrificios son ofrecidos en ocasiones especiales.

Los novillos gimen, los carneros sangran, los cuellos de las palomas son quebrados, y durante todo ese tiempo los santos están clamando: "Oh, Jehová, ¿hasta cuándo? ¿Cuándo cesará el sacrificio?"

Año tras año el sumo sacerdote atraviesa el velo y rocía con sangre el propiciatorio; el año siguiente lo ve hacer lo mismo, y el siguiente, y otra vez, y otra vez, y otra vez. David ofrece hecatombes, y Salomón sacrifica a decenas de miles; Ezequías ofrece ríos de aceite, Josías da abundancia de la grosura de bestias engordadas, y los espíritus de los justos preguntan: "¿Cuándo será suficiente? ¿Cuándo se terminará el sacrificio? ¿Deberá haber siempre un recuerdo del pecado? ¿No vendrá pronto el último Sumo Sacerdote? ¿No harán pronto a un lado su trabajo, el orden y el linaje de Aarón, porque se ha consumado todo?" Todavía no, todavía no, espíritus de los justos, pues después de la cautividad todavía permanece el sacrificio de las víctimas.

¡Pero he aquí, Él vino! Miren más atentamente que antes: ¡Vino a poner fin al linaje de sacerdotes! ¡Miren! Allí está, vestido (pero ahora sin el efod de lino, sin las campanas que tintinean, y sin las brillantes joyas en su pectoral) sino que ataviado con un cuerpo humano, siendo Su altar la cruz, y Su cuerpo y Su alma la víctima, y siendo Él mismo el sacerdote, ¡miren!, ante Su Dios ofrece Su propia alma detrás del velo de densas tinieblas que Lo han cubierto de la mirada de los hombres. Presentando Su propia sangre, atraviesa el velo, la rocía allí, y avanzando desde el centro de las tinieblas, mira hacia abajo, a la tierra atónita, y hacia arriba, al cielo expectante, y clama: "¡Consumado es! ¡Consumado es!" Eso que ustedes esperaron durante tanto tiempo, ha sido cumplido y perfeccionado plenamente y para siempre.

Además todos los tipos, promesas, y profecías fueron ahora plenamente cumplidos en Él. No hay una sola joya de promesa, desde esa primera esmeralda que cayó en el umbral del Edén, hasta la última piedra de zafiro de Malaquías, que no haya estado incrustada en el pectoral del verdadero Sumo Sacerdote.

Todas las promesas, todas las profecías dichas por los profetas, todos los sueños, visiones e ilustraciones del antiguo testamento fueron consumados en Cristo Jesús Señor nuestro, por que “Consumado es” “Varón experimentado en dolores” (Isaías 53:3-12)










Ahora la deuda había sido saldada hasta el último centavo

Allí estaba la copa; el infierno estaba en ella; el Salvador la bebió: no dio un trago y luego una pausa; no dio un sorbo y luego un descanso; sino que Él la agotó hasta que no quedó ni un solo residuo correspondiente a alguien de Su pueblo. El gran látigo de diez correas de la ley fue desgastado en Su espalda; no ha quedado ningún azote para golpear a alguien por quien Jesús murió. El gran cañoneo de la justicia de Dios ha utilizado todas sus municiones; no queda nada que pueda ser lanzado contra un hijo de Dios.

Si ustedes y yo hubiéramos sido obligados a satisfacer la justicia de Dios siendo enviados al infierno, nunca hubiéramos podido decir: "Consumado es." Cristo ha pagado la deuda que todos los tormentos de la eternidad no hubieran podido pagar, que todos nuestros intentos de hacer el bien no hubiesen podido pagar, que todos nuestros delantales con hojas de higuera no pueden agradar al Padre celestial. El lo ha hecho todo, el ha acabado con la condenación y desde la mismísima cruz clama “consumado es”

“Consumado es” DEBEMOS PUBLICARLO

Hijos de Dios, ustedes que por fe recibieron a Cristo como su todo en todo, proclamen cada día de sus vidas que "Consumado es." Vayan y díganlo a quienes se están torturando a sí mismos, pensando en hacer hojas de higueras para satisfacer su ira e intentar ocultar su pecado que esta impregnado en nuestros corazones y no puede ser desarraigado, pero así como la sangre de Abel publica condenación para cada uno de nosotros Caín manos manchadas con sangre, así también la sangre de Jesús grita desde la misma cruz Padre perdónalos por que no saben lo que hacen, Padre “Consumado es”

Aquel hindú que está allá, está a punto de arrojarse sobre los clavos. ¡Detente, pobre hombre! ¿Por qué habrías de sangrar? Pues, "Consumado es." Aquel fakir está sosteniendo su mano erecta hasta que los clavos traspasen su carne, torturándose con ayunos y privaciones. Detente, detente, pobre hombre, deja todos esos dolores, pues "Consumado es."

En todas partes de la tierra hay quienes piensan que la miseria del cuerpo y del alma puede ser una expiación por el pecado. Corre hacia ellos, detenlos de su locura y diles: "¿Por qué haces esto? Consumado es." Cristo ha sufrido todos los dolores que Dios exige; toda la satisfacción que demanda la ley por medio de la agonía de la carne, Cristo ya la ha sufrido. "¡Consumado es!"

¡Ya no es por obras! ¡Es por fe en aquel que un día, luego de cargar su cruz, luego de sufrir desde su espíritu allí en la cena del Señor, pasando por su alma en el huerto de Getsemani y mutilando su cuerpo sufriendo por nosotros en aquella cruz cargada de su preciosísima sangre dijo a viva voz consumado es!

Luego de que vayan a aquellos que intentan mutilar su cuerpo y hacer lo imposible, aquello que solo Dios puede hacer para satisfacer la ira de Dios para con nosotros pecadores, vayan a aquellos que piensan que con dinero podrán calmar su ira, aquellos que piensan que sus inmundas monedas podrán satisfacer al dueño del oro, que sus insignificantes posesiones serán suficientes para ser salvos de la ira de Dios, a ellos díganles “consumado es” algo mas precioso que el oro y mas valioso que la plata murió en aquella cruz y dijo “consumado es”










O quizás dentro de esta preciosa congregación hay hermanos, fieles cristianos que asisten a los servicios y dedican su vida a Cristo pero su pecado les provoca dudas y sus iniquidades le ciegan la vista, quizás tu que estas en pecado hoy tienes miedo a volver al Señor, tienes miedo a mirarlo a los ojos, tienes miedo a mirarlo fijamente pues tu pecado te avergüenza, pero míralo, míralo a los ojos, míralo fijamente y no despegues tu mirada de el, pues para tu pecado y tus faltas e iniquidades Dios te dice hijo “Consumado es”

Ven conmigo, ponte a los pies de la cruz, deja que mi sangre te bañe y te limpie, arrodíllate bajo la cruz, y no salgas de allí para mantenerte limpio, pues “Consumado es”, lo hice por ti.

(I Juan 1:9) (Efesios 1:3-7)


Marcelo Fabián Varela Ortiz

No hay comentarios: